Siempre Alegre. Siempre Sonriente.

Español

Como la canción de veni, vidi, vici siempre viviendo de noche acompañamos la madruga con una sola botella de tequila barato. Nos sentamos en la playa esperando al amanecer y  entre la ebriedad y sobriedad salieron los miedos, traumas, y tristezas. 

La botella se empezaba acabar conforme mi mejor amigo de la universidad me contaba la historia de su vida. Yo lo escuchaba atentamente y veía el dolor acumulando en sus ojos. Tomo un trago y me dijo “Me encantaría ser como tu.”

Me tomo por sorpresa y confundida le respondí “Yo? Y como es eso?”
Tomo otro trago, saco su cajetilla de cigarros, me ofreció uno, y me contesto “Siempre alegre. Siempre sonriente.” mientras prendía su cigarro. 

Le sonríe, me ríe, y ahora yo le tome a la botella sin decir nada. El sol empezó a iluminar la playa y nos quedamos callados simplemente admirando el amanecer. 

Esto paso hace casi 5 años pero siempre me acuerdo del momento, sus palabras, y cómo el tequila quemo mis penas. 

Siempre alegre. Siempre sonriente. Si supiera que llevo tantos años practicándolo que ya no es difícil. Al contrario es la ruta fácil. Me cuesta sentir la tristeza. Me cuesta llorar. 

De niña era super chillona con todo y para todo. Que mi mama se iba del cuarto, yo lloraba, que Mufasa murió, yo lloraba, etc. Mis pobres padres que no son nada emocionales vivían en la incomodidad con una hija extremadamente llorona y siempre decían las mismas palabras “Ya no llores.” Ellos solo no me querían ver sufrir.

Con los años descubrí que la tristeza hace que los demás se pongan incomodos o no saben cómo responder. Es mucho mas fácil tragarse la tristeza. Cuando siento que voy a llorar, respiro, y me trago un nudo de lagrimas. En tres segundos voila la tristeza desvanece y podemos ser siempre alegre, siempre sonriente. 

Después de tantos años practicando esto se me olvido como llorar. Mi vida se derrumbaba y mi alma suplicaba llorar pero mi mente se rehusaba. Porque permitiría sentirme así cuando puedo ignorar ese dolor y ser feliz. No tiene sentido. El dolor era tan grande que respirar y resguardar no era suficiente, mi mente entro en pánico. Iba poder sobrevivir esto? Me había convertido en la bikina llorando noche tras noche. Entonces mi mente encontró felicidad en botellitas, fiestecitas, y otras cositas. Siempre alegre. Siempre sonriente.

El 6 de Febrero 2018 mi alma se desahogo por primera vez en años. Llore en el metro, en la calle, en el cafe, todos lados pero con el tiempo empece a batallar otra vez. Mi mente se bloquea.

Llevo tres semanas batallando con mi ser. Mi alma suplica procesar las emociones mientras mi mente quiere solucionar con falsedades y como se las niego mi cuerpo sufre. Tengo estrés, ansiedad, y miedo. No puedo dormir, no tengo hambre, me duelen los hombros, el cuello, y tengo un nudo en la garganta que me sofoca. Hoy de pura desesperación grite en la calle “Estoy cansadisima. Estoy cansada de lidiar con esto todos los días. Estoy cansada de sentirme perdida y confundida. Estoy cansada de dudar todo. Estoy cansada de actuar feliz para no preocupar a los demás. Estoy cansada de no poder dormir. Estoy exhausta.” Y empecé a llorar en intervalos.

Aun tengo un nudo en la garganta así que espero en los próximos días llorar todo lo que sea necesario. Pude sentir ese dolor y exceso de emociones y no paso nada. Sigo aquí, vivita y coleando. Rezó qué con el tiempo se vuelva mas fácil. Si quiero ser siempre alegre. Siempre sonriente. Pero primero quiero llorar.

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